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Nuevas técnicas de fertilización asistida

La selección de espermatozoides aumenta las chances de embarazo

Por Marcelo Rodríguez
De la Redacción de LA NACIÓN

Estos métodos son complementarios al ICSI y ya se realizan en la Argentina

La introducción, hace ya más de diez años, de la técnica de inyección intracitoplasmática del espermatozoide –más conocida por sus siglas en inglés, ICSI– tuvo como objetivo contribuir a resolver el problema de la infertilidad cuando la causa estaba en el semen del varón. En el ICSI se fecunda in vitro al óvulo inyectándole adentro el espermatozoide con una pipeta microscópica.

Sin embargo, la tasa de embarazos que finalmente se logra con ICSI está lejos de ser óptima, de modo que los especialistas siguieron estudiando el "factor masculino" de la infertilidad. De esos estudios resultan hoy nuevas técnicas de laboratorio que permiten seleccionar los espermatozoides y así lograr la fecundación y el embarazo en parejas donde el ICSI ha fallado.

Una de las dificultades que pueden presentar los espermatozoides es la falta de maduración, según relata el doctor Jorge Blaquier, especialista en tratamientos de fertilización asistida. Normalmente, la maduración ocurre mientras los gametos están en los testículos y el epidídimo.

"Como el espermatozoide está expuesto al ambiente externo cuando eyacula y entra en el tracto genital de la mujer, su carga genética está expuesta al ataque del ambiente; para defenderse compacta su cromatina", explica Blaquier, director médico del centro Fertilab.

Si ese proceso de maduración no se completa, la cromatina, que es el material del núcleo celular que contiene los cromosomas y el ADN, es más frágil. Esta inmadurez se presenta como una fragmentación de la cromatina, y según estudios recientes, asegura el especialista consultado, "se asocia con pobres resultados en ICSI".

El caso, explica, es que hay técnicas actuales que permiten examinar el grado de fragmentación de la cromatina de un espermatozoide, de modo de poder predecir y controlar mejor los resultados de un nuevo ICSI.

La fragmentación se verifica por métodos indirectos, ya que hacerlo directamente destruiría al espermatozoide. Uno de ellos es el que se denomina túnel, y otro es el Halosperm, desarrollado en España. Este último, explica Blaquier, consiste en cultivar los espermatozoides en un medio químico que genera un halo alrededor de los espermatozoides que tienen la cromatina fragmentada, para poder identificarlos y evitar su uso en ICSI.

Características morfológicas

Otro método para verificar la maduración, de costo mayor debido a la tecnología que requiere, es la selección de los espermatozoides por sus características morfológicas, conocida como "IMSI". Consiste en identificar las llamadas vacuolas, zonas "vacías" o defectos de compactación dentro de la cromatina mediante un microscopio cuya óptica está modificada por software.

La existencia de estas vacuolas, especialmente si son de gran tamaño, sería un marcador de inmadurez que permitiría descartar los gametos que las poseen.

Otra de las nuevas técnicas surgió de estudiar el contacto entre espermatozoide y óvulo: "Hace unos años se descubrió que si se ponía a los espermatozoides en presencia del óvulo y luego se recuperaba a los que se habían pegado a la zona pellucida, se obtenía una población de espermatozoides de mucha mejor calidad que la que había en el eyaculado originalmente", relata Blaquier.

La zona pellucida o capa externa del óvulo actúa, entonces, como selector natural al que por alguna razón algunos espermatozoides se adhieren y otros son rechazados.

Hace tres años el médico de origen húngaro Gabor Huszar, de la Universidad de Yale, Estados Unidos, descubrió que mediante un polímero bastante común (el ácido hialurónico) se puede reproducir en alguna medida ese mecanismo natural de la zona pellucida.

"Lo que utilizamos actualmente –explica entonces el médico argentino– son placas con unas gotas disecadas de ese polímero, de modo que cuando llega una muestra de semen cuyos resultados anteriores en ICSI se conocen como malos, se incuban los espermatozoides en esa sustancia."

Según datos preliminares brindados por el laboratorio que Blaquier dirige, de una muestra donde sólo el 52% de los espermatozoides era normal, luego de unirlos a la zona pellucida se obtenía otra muestra donde esa proporción aumentaba al 92 por ciento.

Esta técnica recibe el nombre de Picsi. En ella, los espermatozoides que se inyecten serán seleccionados de entre los que quedaron adheridos a la placa, simulando el mecanismo de selección biológica que realiza la zona pellucida del óvulo. "En una persona con un semen muy malo, o con antecedentes de haber hecho un ICSI anterior con mal resultado, esta técnica mejora las tasas de embarazo", asegura Blaquier, que se refiere al Picsi como una técnica relativamente económica, ya que las placas de selección de gametos con ácido hialurónico, explica, no añaden un costo significativamente mayor que el del ICSI normal.

El factor masculino

La calidad del semen, según parámetros que se visualizan en laboratorio, puede no tener relación alguna con su capacidad de fecundación y con la calidad de los embriones obtenidos, la cual se reflejará en la capacidad del embrión para implantarse en el útero.

El doctor Jorge Blaquier, especialista en fertilidad, señala que con la técnica de ICSI "hay hombres que con una muy mala calidad de semen dan una excelente tasa de embarazo, y otros que con un semen no tan malo dan una mala tasa de embarazo" en los tratamientos de fertilización in vitro.

La calidad del semen puede definirse según varios factores, dados por los resultados de un espermograma: principalmente, el número de espermatozoides, su movilidad y su morfología. Pero también puede haber, en casos patológicos, anticuerpos que actúan contra los espermatozoides: "Una causa severa de esterilidad", según señala Blaquier.

Sin embargo, hay varones cuyo semen no fertiliza –o tiene una muy baja capacidad de hacerlo– sin que en el laboratorio pueda identificarse la causa. Simplemente, no logran el embarazo de su pareja. "Ahora estamos empezando a ver que las alteraciones de la cromatina pueden ser la razón de algunos de estos defectos", dice Blaquier.

El especialista reconoce que la edad es, de los factores que no se pueden manejar, uno de los más importantes, "determinante en la mujer, pero nada desdeñable en el hombre".

Pero lo que según Blaquier sí se ha demostrado, a través de estudios dados a conocer en los últimos congresos mundiales sobre fertilidad, es que el factor más importante para lograr la fecundación del óvulo y su llegada al estadio de blastocisto es la calidad del espermatozoide.

El blastocisto es, en relación con los tratamientos de fertilización de alta complejidad, el estado más avanzado en que se puede preservar un embrión antes de ser implantado en el útero.