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Es lo que revelan estudios en embarazadas

El amor por las verduras puede inculcarse antes del nacimiento

Por Jonathan Leake

LONDRES (The Sunday Times).– Los investigadores han descubierto que las mujeres pueden transmitir a sus hijos, de por vida, el gusto por comer alimentos "sanos pero horribles" como brócolis y repollitos de Bruselas si simplemente ellas los comen durante el embarazo o cuando amamantan.

El descubrimiento podría evitar las batallas sobre la comida y la dieta que afectan las cenas de muchas familias jóvenes, cuando los padres tratan de convencer a sus hijos de que coman verduras.

El hallazgo sugiere que las madres deberían adoptar una conducta cuidadosa si desean guiar los primeros gustos de sus niños para que acepten el repollo, los brócolis y otros vegetales saludables, incluso antes de que nazcan.

"Los sabores de la dieta de la madre son transmitidos a través del líquido amniótico y de la leche materna. Un bebe aprende a gustar del gusto de un alimento cuando la madre lo ingiere regularmente", asegura Julie Mennella, del Centro Monell Chemical Senses, un instituto de investigación de Filadelfia, que es quien realizó el estudio.

La técnica puede funcionar en el caso de varios vegetales. En un experimento, Mennella dio jugo de zanahorias a un grupo de mujeres embarazadas y a otro grupo de madres que amamantaban. Sus bebes luego fueron mucho más adeptos a las zanahorias que otros nacidos de madres a las que no se les había dado jugo de zanahorias.

Un experimento similar con frutas mostró que los bebes cuyas madres comieron duraznos mientras amamantaban los aceptaban mucho más en su propia alimentación. Una tercera prueba consistió en alimentar con habas verdes a mujeres con bebes mayores que todavía mamaban pero que también recibían alimentos sólidos.

Al comienzo los niños rechazaban los vegetales, pero a partir del momento en que sus madres comieron las habas verdes, también a ellos empezaron a gustarles.

"Los niños nacen con un rechazo por los gustos amargos –afirmó Mennella–. Si las madres quieren que los niños aprendan a gustar de los vegetales, especialmente los verdes, deben darles la oportunidad para que prueben estos alimentos."

El trabajo de Mennella se ve confirmado por otras investigaciones. Un estudio francés mostró que los hijos de madres expuestas a bebidas anisadas mientras amamantaban, estaban más predispuestos a aceptar el gusto del anís. Otras investigaciones encontraron el mismo efecto con el ajo.

La explicación de tales efectos la podemos hallar en la lejana evolución de la humanidad. Los gustos amargos son habitualmente producidos por los alcaloides, venenos desarrollados por las plantas para protegerse y evitar ser comidas. A través del tiempo los humanos desarrollaron reacciones innatas contra esos gustos y son esas respuestas las que predisponen a los bebes a rechazar algunos alimentos.