Los hombres que “esperan”
Lic. Paula Martinez Tenreiro
Hay padres casados, solteros, divorciados, viudos, que tienen hijos propios o los adoptan. Hay padres maduros o adolescentes. Algunos son abiertos, permisivos, cariñosos; otros cerrados, exigentes, autoritarios, adictos al trabajo... Y la lista puede seguir. Todas estas actitudes hacen al modelo mental, a la experiencia y al estilo de personalidad de cada papá. Pero más allá del estilo particular de cada uno, existen otras preguntas cruciales que surgen ante el rol paterno:
¿Qué es ser padre hoy?
¿Cómo viven y qué sienten los hombres frente a la paternidad?
¿Pueden pensarse a sí mismos como padres con sus virtudes y defectos, adecuando su personalidad y estilo de vida con el lugar que ocupan como papás?
Por otro lado, ¿les dejan o les permiten, sus parejas, esposas, madres, tomar preponderancia y marcar la diferencia entre la función paterna y la materna?
El mundo ha cambiado en todos sus aspectos, generando incluso formas distintas y nuevas de paternidad. La época actual es contradictoria y ambigua, y muchas veces los padres también viven esta sensación de desorientación y de falta de claridad. Frente a esta realidad, encontramos al hombre que “espera”. Espera una “guía de pautas”, un “manual de instrucciones” que le de la “receta mágica” para ser el padre perfecto, para que todo resulte fácil y sin complicaciones. Y en una sociedad marcada por la sobresaturación de información, él recibe múltiples y diversos consejos, mensajes, recomendaciones que provienen de su círculo de amigos que le dan cátedra desde su propia exigencia a modelos, de la Publicidad que vende “arquetipos ideales”, de sus padres a través de la experiencia personal de su crianza y hasta incluso de su propia pareja, que también vive los cambios generados por la llegada del hijo, y atraviesa su misma crisis vital.
El rol paterno ha cambiado y a veces es difícil para el hombre encontrar algún modelo del cual tomar lo que realmente lo ayude a encontrar su forma personal de llevarlo a la práctica. Hace 30 años los padres eran el sostén económico de la familia, delegando la crianza en las mujeres, que se ocupaban solas de las demás necesidades de los hijos. En aquellos tiempos todo estaba claro, la mezcla de roles no existía y por lo tanto tampoco los cuestionamientos al respecto. Hoy, por el contrario, es frecuente encontrar que ambos miembros de la pareja trabajan o tiene su carrera profesional, y que además, también comparten la crianza de los hijos. Es decir: hombre y mujer han tomado “parte” de lo que hacía el otro muchos años atrás, creando líneas divisorias poco claras o inexistentes. A pesar de que hombres y mujeres fueron adaptándose a esta realidad, también es cierto que muchas veces esto aún hoy los confunde, porque todos, en el fondo, necesitamos la seguridad de “las cosas claras”. Si bien hoy vemos hombres llevando a sus hijos al colegio, dándoles de comer, cambiándoles los pañales, observamos que en muchas ocasiones no saben cómo “ubicarse”, como situar o definir su papel en la familia. Otros padres, simplemente, no participan de estas tareas. ¿Por qué? Por falta de un modelo “nuevo” y claro en algunos casos, y en otros, porque algunas mujeres no les damos cierto lugar que quizás ellos tomarían gustosos, justamente porque todavía creemos que la crianza de los hijos es nuestra “exclusividad”.
Al enfrentar la paternidad el hombre tiene miedos, inseguridades, alegrías... sentimientos de cualquier ser humano al atravesar momentos intensos, nuevos y de gran responsabilidad como el nacimiento y la crianza de un hijo. Lo positivo es que el hombre de hoy se está permitiendo sentir todo esto: está recorriendo un camino de transformación donde está permitido ocupar un lugar más auténtico, descartando modelos ajenos, “comprados” o impuestos, y creando uno propio y único.


